Y ahora todo fluye con lo inevitable... miro las cosas desde un ángulo más dañino y puedo decir que nada se asemeja a lo que siento en estos momentos. Me visualizo encerrada en alguna habitación oscura, no hay puertas ni ventanas ni ventisca ni palabras ni personas ni entes. Encerrada desde mi propio cuerpo más allá de mi mente. ¿mi alma? Me sofoco. Me ahogo en mi propia existencia... y ahí en esos momentos de agonía es cuando entiendo que nunca tuve lo que creí tener. ¿por qué me avergüenza tanto decirlo? Avanzo dos retrocedo tres. Todo el tiempo... pero a este no lo pierdo... sólo fluye con lo inevitable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario